¿Sobre ti? Nada que decir. Exacto. NADA. No hay palabra alguna para describirte. No hay palabra que exprese exactamente lo que quiero decir. Ni colores suficientes como para dibujarlo. Ni notas musicales suficientes como para tocarlo y cantarlo con un pabellón lleno de coristas suficientes como para que suene a un volumen adecuado para que todos lo oigan. No tengo si quiera un corazón tan grande para quererte todo lo que debería.
Es verdad, nuestra primera conversación se basó en que quería casarme con una mosca skater, y tú serías el padrino de aquella boda. A día de hoy, me alegro de haber tenido aquella conversación tan estúpida, pues sin ella, hoy no serías quién eres para mí, ni ocuparías el lugar que ocupas en mi vida.
Ahora, sentada en mi escritorio con un boli en la mano, intento encontrar palabras adecuadas para todas aquellas sonrisas que me has sacado, y es que, aunque me resulte básicamente imposible, no dejo de intentarlo, ya que esas sonrisas, junto con otras, han pegado los trozos de mi corazón, y merecen como mínimo un agradecimiento. Si nunca antes lo dije, Gracias.
En mi mente, quedan atrás todas aquellas veces que me enfadé tan solo con escuchar tu nombre. Mi mente, la única parte de mí que vio cuántas veces lloré con verdaderos motivos, en ella, tu nombre está adornado con oro. Porque es lo que vales. Oro. Y platino. Y cobre. Y plata. Pero soy idiota, y se me olvidó ponerle un corazón, pero me he dado cuenta, de que ningún estúpido corazón estaría a tu altura. Eres grande, y no solo por tu corazón, si no por ser tú.
Gracias por ser como eres. Gracias por ser tan cabezón. Gracias por ayudarme cuando lo necesité. Gracias por discutirme. Gracias por enfadarme. Gracias por hacer que te quiera. Gracias por todo. TODO. Y sobre todo, Gracias por existir.
FJADL ♥
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